lunes, 3 de octubre de 2016

En el último momento canceló la boda de su hijastra, por una razón que nadie esperaba.

La gratitud es un sentimiento de estima y reconocimiento que una persona tiene hacia quien le ha hecho un favor o prestado un servicio, por el cual desea corresponderle. Sentimiento que algunas personas tienen desarrollado más que otras, por no decir que algunas carecen del mismo.
Hoy te presentamos la historia compartida en las redes sociales por un padrastro que vivió unos momentos tan desagradables que quiso compartirlo. El quería y trataba a su hijastra como una verdadera hija, le costeó sus estudios, le compré un auto y ahora estaba dispuesto a pagar todos los gastos de su boda, pero nunca se imaginó que esa chica que él consideraba su hija lo tratase de esta forma.
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La chica y su madre tenían mucha ilusión con esta boda, con la cual tenía 10 años de una relación formal. El padre bilógico de ella solo aparecía una que otra vez al año, pero nunca aportaba en el sustento de su hija, algo que es culpa de mi pareja, porque así lo estableció cuando hizo el acuerdo porque lo sigue queriendo y no quiere que se aleje de su vida, aunque él se las ingenia para seguir partiéndole el corazón y no cumplir todas las promesas que hace.
A la boda podían asistir 250 invitados, de mi parte di una lista de solo 20. Ellas se las ingeniaron para no invitar a ninguno de mis amigos con la excusa de que una lista con 250 personas era “Muy pequeña”. Hace uno días tuvimos una cena con la familia de novio y el padre biológico, donde mi hijastra anunció que su ¨padre real¨ la llevaría al altar.
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Entonces tomé la palabra y más o menos dije esto:
“Me gustaría hacer un brindis, ha sido un gran placer poder ser parte de esta familia durante los últimos diez años”, ¿qué hermoso verdad?, “En este punto de mi vida siento que que debo de agradecer algo a los novios, porque me han abierto los ojos en algo muy importante”. Nos intercambiamos sonrisas. “Ellos me han mostrado que mi posición en esta familia no es la que pensaba hasta ahora.” Empezó a aparecer un poco de confusión en los rostros de los comensales.

“La verdad es que me sentía realmente como el padre de esta familia, siendo querido y respetado, a quién buscarían en momentos de dudas o necesidad, pero parece que en lugar de eso ocupo el lugar de un cajero automático del que es muy fácil sacar dinero, pero todo esto se acabó. 

De la misma forma que he sido reemplazado como acompañante de la que consideraba mi hija en su boda, le traspaso todos mis deberes a mi sucesor, su “verdadero padre”, que se tendrá que asumir unos gastos de los cuales me desentiendo ahora mismo. Así que brindemos por esta feliz pareja y por el camino que han tomado.” Me terminé la copa y me fui.

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