martes, 30 de mayo de 2017

¿Recuerdas a estas trigemelas? Eran las más raras del mundo y te mostramos cómo han cambiado...

La llegada de unos trillizos siempre es algo muy especial y muy poco común. Pero el caso de las hermanas Mackenzie, Macy y Madeline Harrison fue aún más extraño de lo normal, y sus padres quisieron compartir esta increíble historia de superación con el mundo:
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De todos los nacimientos de trillizos, el suyo es el único en el que dos de las trigemelas nacieron siendo siamesas. Contra todo pronóstico, Macy y Mackenzie sobrevivieron a los primeros días después de nacer, que son sin duda los más complicados.

Por desgracia, su madre biológica era incapaz de cuidar de los trigemelas por problemas económicos. Por lo tanto, decidió dar la custodia de sus niñas a Darla y Jeff Garrison.
Ellos ya eran padres de tres hijos, pero querían ampliar la familia y cuando les dieron la noticia de que podrían adoptar a tres niñas más, no lo dudaron ni un solo momento, estaban rebosantes de alegría.
Tras una dura operación, fueron separadas para que pudiesen tener vidas independientes.
Para hacer la operación más fácil, su piel tenía que ser estirada primero con expansores de la piel. La operación duró alrededor de 24 horas, fue un procedimiento de alto riesgo, las niñas fueron separadas teniendo ya nueve meses de edad. Realizaron la operación con mucho cuidado y precisión.

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Por suerte, ¡fue todo un éxito! Mackenzie y Macy se quedaron cada una con una sola pierna; pero con la ayuda de una prótesis a medida pueden vivir una vida completamente normal.
La fisioterapia les ayudaría más adelante a moverse sin problemas. Teniendo en cuenta que podrían haber muerto nada más nacer, el hecho de que pudieran vivir sanas y salvas, era una noticia muy positiva.
Dos años después de la operación, a Darla y Jeff se les dio la luz verde para adoptar a las tres hermanas. Junto con sus hijos, la familia  está compuesta por 8 miembros que viven todos juntos en una granja en Iowa.
Las trigemelas tienen incluso su propio caballo. Son muy felices y les encanta estar jugando todo el día.
Es una historia preciosa que debería conocer todo el mundo. Hasta los casos más graves pueden tener solución, la esperanza es lo último que se pierde.

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